Los padres de alumnos del colegio de Asados se plantean suspender la medida de presión de no mandar a sus hijos a clase e iniciar otras protestas
Progenitores, alumnos y profesores realizaron una cacerolada delante el recinto escolar como su "último cartucho" para lograr que la Consellería de Educación atienda su demanda de profesorado

Una concentración-cacerolada a las puertas del recinto del CEIP ‘Ana María Diéguez’ de Asados, en Rianxo, haciéndola coincidir con la comparecencia a petición propia del conselleiro de Educación en el Parlamento para dar cuenta del inicio del curso escolar, fue el "último cartucho" utilizado por la ANPA ‘Fonte da Revolta’ de dicho centro educativo para tratar de convencer a la Consellería de Educación con la finalidad de que atienda sus demandas respecto a sus necesidades de profesorado. Así, a la espera de lo que decidan esta semana en una reunión, todo apunta a que a partir de la próxima semana suspenderán la medida de presión que llevan a cabo desde el primer día de curso escolar de no llevar o mandar a sus hijos a clase, por lo que los chiquillos regresarían el lunes a las aulas.
Eso si, tanto la vicepresidenta como la secretaria del colectivo que agrupa a los padres de alumnos del colegio de Asados, Margarita Gómez y Tamara García, respectivamente, indicaron que en esa reunión y otras futuras podrían acordar otras acciones de protesta a través de las que seguir reclamando la dotación de especialistas en Audición e Linguaxe (AL) y Pedagoxía Terapéutica (PT) a tiempo completo, y que proceda al desdoble del aula de 5º de Primaria por considerar que excede la ratio ponderada acordada con los sindicatos, al haber varios niños con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE) o Necesidades Educativas Especiales (NEE).
Respecto a la decisión de no llevar o mandar a sus hijos a clase, las familias creen que es una buena medida de presión para defender lo que creen que “é de xustiza”, pues están pidiendo profesorado necesario por el bien del futuro de sus niños. Pero fueron numerosas familias las que indicaron que sus hijos ya les empiezan a decir que quieren ir al colegio para encontrarse con sus compañeros y profesores, además de que ellos tienen que pedir horas en el trabajo para asistir a protestas y atender a sus hijos por el hecho de tenerlos en casa. La ANPA no descarta mantener las performances del cementerio educativo y de las sillas volteadas sobre las meas o pupitres, y estudiarán posibles nuevas acciones, como iniciar una protesta del tipo ‘Venres Negro’.








