Los ocho boirenses fusilados en 1937 por la represión franquista ya pueden ser recordados en el cementerio compostelano de Boisaca
El acto central de las jornadas promovidas por la CRMHB en memoria de esos vecinos incluyó la inauguración de un monumento "in memorian" junto a otro erigido en 2022 para recordar a cinco ribeirenses

Este mediodía tuvo lugar en el cementerio de Boisaca, en Santiago de Compostela, el acto central conmemorativo en recuerdo de los ocho boirenses fusilados en 1937 por la represión franquista, y que fue el colofón de las jornadas ‘Boiro. Fusilados en Boisaca (1937). Memoria dun pobo represaliado’, que comenzaron el sábado con unas ponencias y un coloquio en el Pazo de Goiáns y con una ruta guiada por los “lugares da memoria de Boiro. Así, se nombró a Rodrigo Álvarez Gantes, maestro en Escarabote, con 28 años; Braulio Castro Gallardo, de Goiáns, albañil y agricultor, con 25 años; Ramón Lojo Agrelo, marinero de Breiro, con 32 años; José Maceiras Vilasó y Santiago Miranda Lago, marineros de Escarabote, con 21 y 31 años, respectivamente; Juan Outeiral Outeiral, transportista de Cimadevila, con 41 años; Juan Bautista Torrado Rivadulla y Gerardo Piñeiro Piñeiro, agricultor de Brión y marinero y agricultor de Cespón, ambos con 20 años.
En honor a ellos se inauguró un monumento memorial en el camposanto compostelano -está situado al lado del que se erigió por parte de la CRMHB y el Ayuntamiento de Ribeira a finales de enero de 2022 “in memorian” de Eugenio Rodríguez Bilbao, José Lijó Louro, José Sieira González, Julio Silva Vilas, Manuel Fernández Sendón y de todas las víctimas represaliadas por defender la libertad y la república. Seguidamente, se realizó una ofrenda floral ante ese monumento.
Previamente, con la presentación a cargo de Rocío Yáñez, secretaria de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica do Barbanza (CRMHB), tuvieron lugar las intervenciones institucionales y de familiares, que comenzaron con unas palabras de Carlos Cimadevila, presidente de la referida CRMHB, impulsora de esta iniciativa, y que explicó que el objetivo de esta acción pasa por cumplir con una deuda histórica con esas personas de Boiro que fueron fusiladas y enterradas en el cementerio compostelano de Boisaca, para evitar que su recuerdo caiga en el olvido.
Entre otras intervenciones en las que se incidió en la necesidad de este tipo de actos, destacó la de la concejala boirense de Cultura, María Outeiral, que dio lectura a dos cartas de despedida escritas por Juan Outeiral Outeiral, transportista de Cimadevila, antes de que le arrebatasen la vida cuando tenía 41 años, en presencia de su nieto Francisco, de 90 años, cuya familia guarda esas misivas y que decidió asistir a ese emotivo acto conmemorativo. Y un sobrino nieto de Rodrigo Álvarez Gantes, fusilado cuando tenía 28 años, leyó unos poemas de Pablo Neruda. El acto tuvo un cierre musical con las actuaciones de Barahúnda y Bernal Muíños y, como colofón, la interpretación por parte de los asistentes del ‘Himno galego’.







