Una expedición de más de medio centenar de vecinos de Teo se interesa por los valores estéticos, arquitectónicos y simbólicos de la Torre de Bermúdez
Realizaron una visita guiada al Museo Valle-Inclán, tras la que ascendieron a las cimas de la Serra do Barbanza y miradores de Valle-Inclán y de A Curotiña para apreciar las vistas de las Rías Baixas

El Museo Valle-Inclán recibió esta mañana la a visita de un grupo de 56 vecinos de la localidad de Teo, acompañados por la alcaldesa y el concejal de Cultura, Lucía Calvo y Juan Jesús Cerqueiro, respectivamente, que fueron recibidos por el primer edil pobrense, José Carlos Vidal, y el director de la institución museística, Antonio González. Tras un breve encuentro protocolario entre ambos regidores municipales, la amplia expedición pudo disfrutar de una visita guiada a las colecciones de fondos originales y resto de contenidos que alberga la Torre de Bermúdez y el resto del inmueble.
Los visitantes mostraron un especial interés por descubrir los valores arquitectónicos, estéticos y simbólicos que concurren en dicho edificio en el cincuentenario de su declaración como ‘Monumento Nacional de Carácter Histórico-Artístico, así como su estrecha relación familiar, humana y literaria con la célebre figura de Ramón María del Valle-Inclán. Entre el público había gran expectación por poder contemplar materiales originales de su tiempo, la mayoría de ellos de carácter único, como el mobiliario familiar y los objetos personales, las cartas manuscritas de puño y letra del escritor universal y el fondo de obras impresas y de bellas artes.
“Foi un ronsel visual das marabillas que o director e técnica do museo lles puxeron en relación co xenio e coa presenza na literatura mundial dun autor, galego universal, que non precisa de pseudónimos: Valle-Inclán”, indicaron fuentes municipales, que agregaron que, tras rematar la visita guiada, la expedición de Teo recorrió las calles del casco urbano pobrense, ascendió a las cimas de la Serra do Barbanza y a los miradores de Valle-Inclán y de A Curotiña para apreciar las vistas panorámicas que la jornada calurosa y despejada les permitió admirar de las Rías Baixas y los paisajes arousanos de tierra y mar.










