Arosa vs Gernika: un peculiar y único precedente hace medio siglo en A Coruña
Los vizcaínos visitaron en el año 1977 en Tercera División al equipo arlequinado, que tuvo que actuar como local lejos de A Lomba por sanción

El Arosa recibe por primera vez en su historia el domingo al Gernika en el campo de A Lomba. Si bien, será la segunda ocasión en la que el club vilagarciano se enfrente al vizcaíno en liga como local. El precedente ocurrió hace medio siglo, en la temporada 1976-1977, cuando la Tercera División tenía prácticamente el mismo ámbito geográfico que la actual Segunda RFEF y era literalmente el tercer peldaño del fútbol nacional. Fue justo el año anterior a la creación de la Segunda B.
El Arosa, con Pepe Falla en la presidencia, gozaba de estabilidad deportiva y social, asentado en la categoría tras el mítico ascenso de Cangas dos años antes. En la plantilla destacaban nombres como los Seso Millán, Lezcano, Javier García Toriello, Luis Alonso, Chenel, Cholo Sobral, Seijo o unos adolescentes Claudio y Manolo Jiménez, que con 19 años tuvieron mucha continuidad y se marcharon a final de temporada al Sporting de Gijón.

El 16 de enero de 1977, el Arosa recibió al Caudal de Mieres en el partido con más polémica de la temporada, que acabó con graves incidentes. El colegiado vallisoletano Vallejo Poussint, como recoge Javier Bouzada en su libro sobre la historia del Arosa, permitió entradas bruscas a los asturianos. Los ánimos en la grada se fueron caldeando y se descontrolaron por completo en los minutos finales. Los asturianos marcaron el 1-1 con el tiempo cumplido “en claro fuera de juego”. Nada más sacar de centro, el Arosa se fue arriba y tras un barullo en el área, Seso Millán envió el balón a la red, pero el colegiado anuló el tanto, después de que el asistente diese en principio validez al gol y de inmediato cambiase de opinión al señalar fuera de juego.
“Ahí se terminó el partido, ya que el final no fue señalado por el colegiado”. Hubo de todo. Aficionados saltaron al campo, lanzamientos de objetos, un directivo llegó a agredir al trencilla, que se hizo daño en un codo al caer en la entrada a vestuarios cuando estaba siendo protegido por la Guardia Civil, e incluso un seguidor arlequinado abandonó el estadio en camilla tras sufrir un ataque de nervios.
El ambiente bélico se trasladó a los despachos. El Arosa envió un escrito al Comité Nacional de Árbitros y al Comité de Competición, pero no surtió efecto. Le cayó una multa de 20.000 pesetas y el cierre del campo dos partidos. Además no le dejaron usar Pasarón como local, obligándole a buscar un terreno de juego “fuera de la provincia y a más de 100 kilómetros de Vilagarcía”.
De nada sirvió el pataleo de la directiva, que llegó a pedir públicamente la disolución de los comités federativos. De forma que el Arosa tuvo que recibir al Gernika en el campo coruñés de Elviña, hasta donde se desplazó la marea arlequinada en los autobuses que puso a disposición del club la empresa Pereira. El resultado fue 1-2 y todo salió mal: fallos defensivos, un penalti fallado y dos balones al poste. Lucho, de penalti, marcó el único gol de los “locales”, que también cayeron en su segundo partido en el exilio herculino, ante el Barakaldo.
No fue una temporada sencilla, pero al final de liga el Arosa consiguió el objetivo de la permanencia. El Gernika, por su parte, acabó en mitad de la tabla, pero se quedó a las puertas de la Segunda B, a la que accedieron hasta 9 equipos del grupo.













