Óscar Pérez: “Esta es la semana que menos disfrutas, sólo esperas que llegue el domingo”
El segundo entrenador del Arosa es la mano derecha de Gonza desde que colgó las botas tras una larga trayectoria en el fútbol gallego

Óscar Pérez (Vigo, 17/11/1981) es el segundo entrenador del Arosa. La mano derecha de Gonza Fernández, formando parte del cuerpo técnico junto a Álex Tubío, preparador físico, Félix Jiménez, entrenador de porteros, Sonia González, psicóloga, Lucía Chazo, responsable de comunicación, y Samuel Álvarez “Mosto”, delegado. Son las personas que están detrás y al lado del técnico, siempre más expuesto, trabajando codo a codo y haciendo piña para guiar a los jugadores.
Óscar tiene una larga experiencia como jugador en el fútbol gallego y lleva ya tiempo haciendo tándem con Gonza, desde que empezaron en el Choco, pasando por Coruxo y Alondras, antes de llegar a Vilagarcía, donde están a un partido de lograr el mayor éxito de sus carreras deportivas en los banquillos.
¿Cómo empieza su relación con Gonza?
Él estaba entrenando al cadete del Celta y yo al equipo juvenil de Liga Nacional del Choco. Fue cuando cogimos el primer equipo en Redondela. No habíamos coincidido antes ni llegamos a jugar juntos, porque cuando llegué al Choco él había tenido una lesión y lo había dejado. Fue una relación que surgió cuando le dieron la oportunidad en Tercera, supongo que, un poco guiado por Marcos Montes, pensó que yo podía ser la persona idónea.
Salvo el año que Gonza se fue a China, este binomio que forman se consolidó durante las últimas ocho temporadas y en cuatro clubes diferentes. ¿Por qué cree que funciona?
Primero porque vemos el fútbol de forma bastante similar. Le damos importancia a las mismas cosas. Eso ayuda a ir en la misma dirección. Y después creo que nos complementamos bien por el carácter de ambos, somos diferentes. Considero que tal y como avanza el fútbol, la figura del entrenador tiene que estar rodeada de otras personas, con tanto peso como el entrenador aunque cada una tenga su parcela. Necesitas tener gente al lado que vea las cosas como tú y en las que puedas delegar en cualquier aspecto. A estos niveles, todos hacemos un poco de todo. Gonza se siente a gusto en esta situación conmigo y yo asumo el rol y me siento muy considerado por él.
¿Su trabajo se centra en aspectos como la estrategia o el análisis de rivales?
Hago también un poco la función de primero, pero sin dar la cara. Él tiene que estar más encima de los jugadores, hablar con la prensa y esas cosas. Yo echo una mano por detrás. Y en cuanto al trabajo, nos lo dividimos. Por ejemplo, yo me centro más en la estrategia. Pero cuando hay que ver partidos, los vemos ambos. Y cuando hay que hacer un plan de partido y prepararlo durante la semana, lo sacamos también entre los dos.
¿Es de los ayudantes que le cuestiona cosas al entrenador o de los que asiente?
Normalmente suelo rebatirle las cosas, aunque después se tome la decisión que él tenía pensada. Creo que es bueno porque nos hace pensar a ambos. En este sentido que haya conflicto no es malo, al contrario, nos permite examinar los pros y contras de cada decisión y sopesarlas. Después somos diferentes en la forma de ser. Quizá yo soy una persona más positiva y él un poco más pesimista, algo que no es malo porque le hace trabajar mucho más. Creo que le aporto tranquilidad y por eso nos compenetramos.

Como jugador de tranquilo no tenía mucho, era más bien vehemente... Bueno, tengo ese carácter dentro del campo, pero fuera de la competición me considero una persona pausada y reflexiva. Cada vez intento ser menos visceral desde el banquillo.
Una de las primeras veces que le vi jugar fue precisamente contra el Arosa, como delantero de aquel Coruxo potente en Tercera con futbolistas como Antúnez, Josiño, Costas, Ita, David Campos, Pedro.... ¿Cómo fue su trayectoria de jugador?
Empecé de chaval en el Alertanavia, después estuve siete años en el Celta, donde jugué en el filial y entrené bastante con el primer equipo. Fue el año que ascendimos a Segunda B con Milo Abelleira, estaban en ese filial Villa, Pablo López, Borja Burgos, Luciano, Bugarín, Jorge Fernández... ese año arrasamos.
¿Y de ahí se fue al Coruxo?
No, me fui al Ponte Ourense, lo que es ahora el Ourense CF. Estuve dos años bastante buenos, sobre todo el último, por lo que firmé en el Pontevedra, fue el año del ascenso a Segunda A, pero en febrero me fui al Caudal de Mieres en Segunda B.
Difícil jugar en ese Pontevedra con Javi Rodríguez, Capdevila, Xaco, Juanlu, Padín...
A ver, empecé jugando, pero después me fui apartado un poco. Era muy joven, todavía sub 23 y se juntaron muchas cosas. Pero me encontré bien al principio, en diciembre había dejado de jugar y preferí irme. Después del Caudal ya me vine al Coruxo, donde estuve cuatro años, a la vez que me saqué la oposición de Policía. Después me fui a Madrid a trabajar.
Pero no dejó el fútbol...
No, fiché en aquel Nigrán de los dos ascensos seguidos, donde estaban Silva, Jorge Fernández, Luismi... Me venía en autobús o en tren todas las semanas porque me encantaba jugar y competir. Después jugué en el Pontellas, Valladares, donde fui máximo goleador de Preferente, y Choco, hasta que lo dejé con 35 años, cuando ví que no podía más.
¿Cuando empezó con lo de ser entrenador?
Pues cuando estaba jugando en el Valladares. Ya era veterano y estaba más cerca del cuerpo técnico que de los jugadores. Tenía inquietudes y me picaba el gusanillo, por lo que empecé a formarme. A mí me gusta entrenar, el proceso durante la semana, el día a día. Tratar de mejorar y sacar cosas. No me considero un loco del fútbol, pero necesito estar conectado o enganchado al fútbol. Es en torno a lo que gira mi vida.
Desde pretemporada han incidido mucho en el Arosa en la salida de balón, ¿por qué?
Nuestra idea es controlar los partidos a través del balón. Los equipos juegan de la forma que sus entrenadores se sienten cómodos. Pusimos el foco en eso porque es una base para nosotros. Empezamos por ahí, después fuimos conociendo al grupo, las cosas que va haciendo bien el equipo, y al final te vas adaptando tú también a ellos, tratando de potenciar sus virtudes y subir el rendimiento de los jugadores.

En la segunda vuelta, el Arosa ha manejado mejor los partidos, usando más registros y mejorando mucho sus resultados. ¿Qué ha cambiado?
La confianza que vas cogiendo poco a poco. El equipo fue evolucionando y la trayectoria y los resultados fueron aportando esa confianza en que todo va a salir bien.
Y llega en una situación privilegiada a la última jornada, poco predecible tras la derrota en el duelo directo con el Compostela hace menos de un mes...
Sí. Esa fue una semana complicada. Costó asimilar esa derrota. El mismo sentimiento que tenía la gente desde fuera, era el que tenían los jugadores. El de haber perdido una oportunidad. Se hizo un trabajo muy duro esa semana a nivel mental con los jugadores, se les convenció de que quedaba tiempo para darle la vuelta. Es verdad que en el fútbol te tienen que acompañar las cosas. Salió bien y por eso estamos en esta situación ahora a falta de una jornada.
¿Y cómo ve el partido contra el Céltiga? El otro día en Cambados el equipo dio muy buenas sensaciones en la primera parte, parece que no le puede la presión.
A ver, los rivales son diferentes. Quizá el Céltiga tiene más recursos, aunque la situación del Cambados también era diferente a la que tiene el Céltiga, al que no le urgen los puntos. No tienen presión, aunque a lo mejor eso les favorece, no sé. Nosotros sólo podemos pensar en el rival para contrarrestarlos y sacar el partido adelante. Dependemos de nosotros. Soy optimista y creo que vamos a gestionar toda esa presión y lo vamos a sacar adelante.
¿Hay que trabajar mucho esta semana también en lo mental?
Sí. Este partido es más mental que táctico. Hay que aguantar los nervios, saber que el partido es largo aunque hay que ir a por él. Si tenemos un poco de suerte y nos ponemos por delante, creo que los nervios irán a menos. De todas formas los nervios de jugar por ascender por diferentes de los de jugar por no descender. Esto es bonito. Aunque no es fácil, hay que disfrutar esta situación. Hace más de cuarenta años que el Arosa no gana la liga, por lo que hay que disfrutar y valorar el camino que nos ha traído hasta aquí.
¿Está muy nervioso Gonza esta semana?
Nerviosos estamos todos. Hay gente que lo lleva mejor que otra. Hay jugadores que ya han estado en esta situación y otros que no. Conocer la situación ayuda porque las sensaciones son reconocibles. Esta semana incluso es más importante que los jugadores estén tranquilos, que se olviden de cosas que no tienen que pensar, que el propio proceso de entrenamiento. Lo más importante es que llegue el domingo cuanto antes, es lo que deseamos todos. Es la que menos disfrutas, sólo esperas que llegue el partido.








