El último baile en Barraña
Aram Pazos pone fin esta temporada a una larga carrera deportiva a sus 35 años tras jugar en equipos arousanos como Ribadumia, Céltiga y Boiro, donde quiere despedirse con un play-off

Aram Pazos cuelgas las botas. El central vigués de 35 años ha decidido despedirse en el CD Boiro a final de temporada, tras una larga trayectoria muy ligada a Arousa, ya que también defendió los colores de Ribadumia y Céltiga. “Es el momento”. El domingo jugará el que espera que no sea su último partido en Barraña, porque confía en que el equipo se clasifique para el play-off. “Sería una experiencia increíble porque le Boiro es un club genial. La directiva se lo merece y la afición apoya y exige, jugar un play-off con Barraña lleno sería un gran broche final”, comenta.

Aram pondrá fin una carrera larga en el fútbol gallego, que empezó en el Rápido de Bouzas, donde reconoce que aprendió mucho en su último año juvenil en Divisón de Honor a las órdenes de Álex Martínez. “Descubrí lo que era ser defensa de verdad”. Cumplida la edad sénior y sin protagonismo en Tercera con Juan Carlos Andrés, decidió irse a Preferente. “A veces es bueno dar un paso atrás para coger impulso”. Le salió bien. Jugó en el Nigrán y en el Gondomar, donde conoció a José Tizón, por aquel entonces compañero de equipo. “Hicimos amistad”. Fue la temporada en la que el Ribadumia logró el ascenso. A Gabi Leis, técnico aurinegro, le llamó la atención la envergadura y el juego aéreo de Aram. “Me hicieron un seguimiento y en verano me ficharon”.

A Senra como puerta de entrada a Tercera. Estuvo “dos muy buenos años”, el segundo con David Sierra en el banquillo. “En Ribadumia la primera temporada teníamos un equipazo y estuvimos cerca de jugar el play-off. En la segunda se bajó el presupuesto pero hicimos un buen año con Sierra, que es un magnífico entrenador”.
El defensa vigués ha tenido experiencias de todo tipo en el fútbol. Incluso cruzó el Atlántico para disfrutar una temporada en las máximas categorías de Nicaragua y Costa Rica. “Jugué un apertura en Nicaragua. El nivel era como Preferente de aquí. Destaqué y me llamaron de Costa Rica, para jugar un torneo clausura. Allí el nivel ya era mayor, a la altura de Segunda B baja o Tercera alta de España. Son formas diferentes de concebir el fútbol”. En Centroamérica vivió la cara más cruda del deporte. “Hay mucha corrupción en los directivos, se quedaban con dinero de los ingresos de las televisiones, por lo que hubo impagos y decidí volverme”.

Para entonces ya era un jugador cotizado en la Tercera Gallega. Le dijo varias veces no al Arosa. “Fue por diferentes circunstancias, pero me queda esa espinita porque me hubiese encantado jugar en A Lomba con el ambiente de fútbol que se respira ahí”. Firmó en el Alondras, disputando el play-off, y volvió a tierras arousanas para jugar dos temporadas en el Céltiga.
Aram cerró el círculo cuando recibió la llamada de Álex Martínez para volver al Bouzas, donde estuvo cinco temporadas hasta que “estalló todo” y los problemas económicos llevaron a la entidad al pozo. “Mi idea era dejar ya el fútbol, estaba jugando en el Val Miñor en Primera Futgal porque el entrenador era mi amigo”. Pero el año pasado recibió la llamada de Tizón desde Boiro y no pudo negarse. “El equipo estaba en una situación crítica y necesitaba un plus defensivo. Nos llevó a Álvaro y a mí y se consiguió dar un giro, siendo uno de los mejores equipos de la segunda vuelta”.
Tras este último servicio a otro amigo, Aram tomó la decisión en verano, pero lo disuadieron. “No pude, Tizón y Marcos (el presidente) me insistieron y continué un último año”. El central nunca ha tenido lesiones graves, por lo que acumula muchos minutos cada temporada y es un valor seguro. Lleva más de 2.500 esta temporada, que será la última. “Yo trabajo de noche, la Tercera exige mucho al entrenar cuatro o cinco días y mi cuerpo necesita parar porque no tengo vida”. Aram lo tiene claro y recuerda una frase que ya le decía a David de Dios. “Seré yo quien deje el fútbol y no el fútbol a mí”.
El defensa vigués es un viejo rockero que ha visto como la Tercera RFEF ha ido perdiendo calidad. “Que yo siga jugando ya demuestra que el nivel es menor tras la reestructuración”.
Al echar la vista atrás y hacer balance, Aram está satisfecho con su carrera deportiva. “Siempre me he sentido reconocido y valorado en todos los lados por rivales y compañeros”. Hay dos clubes a los que les guarda especial cariño. “El Céltiga y el Boiro son muy importantes en mi vida, por como me trataron. Me los llevo en el corazón”. Después de tantos años, reconoce que “ha sido un viaje bonito, con buenas experiencias y he conocido a muy buenas personas”, que es con lo que se queda, por encima de cifras o resultados.









