Sin ellas no hay torneos: las almas invisibles del deporte en Semana Santa
Personas que sacrifican vacaciones para organizar eventos deportivos y logran retorno económico para Arousa

Mientras muchos aprovechan la Semana Santa para descansar, hay quienes cuentan minutos, revisan horarios y cruzan llamadas de última hora. No salen al césped ni a las pistas, pero sin ellos no habría partidos, ni gradas, ni emoción. Y es que detrás de torneos tan grandes como la Vilagarcía Basket Cup, la Ramiro Carregal Soccer Cup o el propio Arousa Fútbol 7, se esconde un papel humano que en la mayoría de los casos pasa desapercibido.
Ese es el rol de los organizadores. Gente que dedica horas de su tiempo libre, que aplaza sus vacaciones y que se deja el alma para que, año tras año, la pelota siga rodando y botando, a pesar de que cada vez implique más esfuerzo en todos los ámbitos de gestión.
“Lleva mucho chollo, el San Martín se encarga de la disposición de campos y material, con el tema equipos tenemos la ayuda de Paco Ozores”, explica Ramón Serantes “Chito”, directivo del San Martín, organizador de la RC Soccer Cup.
“Hay que hacer mucho papeleo. Todos los voluntarios tienen que firmar unos documentos y demás, también hay que montar y desmontar para que esté acondicionado y que a los participantes no les falte de nada”, señala.
“No solo es Semana Santa, nosotros llevamos dos meses ya organizando todo, desde material hasta quién se encarga de la puerta de acceso, y eso lleva muchas horas. Aquí casi todos los años somos los mismos y venimos por colaboración con el club”, recalca.
“La gente es muy agradecida, hay equipos que ya te dicen que son fijos todos los años, el ambiente está muy bien y muchos aprovechan para pasar unos días por aquí”, dice Chito.
Lo cierto, es que todos estos torneos atraen a la comarca do Salnés a miles de personas que acaban contribuyendo al desarrollo de la economía local. En este sentido el CB Vilagarcía lleva tres décadas contribuyendo con la Basket Cup.
“Llevamos 30 años metidos aquí, yo empecé cuando todavía estaba en un carrito. No sabemos lo que es tener vacaciones, este año tenemos unos 50 voluntarios”, comenta Erea Hierro, miembro de la organización del torneo.

“Ya es costumbre, la única vez que no hubo torneo fue en 2020. Todos crecimos con esto, poco a poco los niños van asumiendo responsabilidades y también son parte de la organización. Al final, todo se queda en casa”, comenta. “Mucha gente pide vacaciones para poder colaborar en el torneo”, recalca.
Ya no entienden la Semana Santa de otra forma. Este año, la Basket Cup se disputará solo en Vilagarcía, con el fin de que todos los organizadores también puedan disfrutar.
“Es muy gratificante porque ves que todos quieren repetir. El año pasado tuvimos que recurrir a Concellos limítrofes, y la sensación aquí era de menos gente, se perdía la esencia del torneo, que es la convivencia”, explica Erea Hierro.
El AF7, otro clásico
Por otro lado, Ribadumia levanta hoy el telón de A Senra para dar el pistoletazo de salida a una nueva edición del Arousa Fútbol 7. “Se vive con mucho estrés y mucho trabajo, la gente se puede hacer una idea, pero solamente lo sabemos los que estamos allí dentro”, dice Luis Bello, miembro de la organización. “Hay mucho sacrificio personal, yo llevo desde el 2004, llevas el gusanillo del fútbol en el cuerpo”, dice.







