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Deportes

Richar Charlín: “O meu vínculo co Cambados é moi grande dende neno”

Jugador histórico del club, estaba en la plantilla en Segunda B que se midió al Compostela en Burgáns hace 35 años 

Richar Charlín posa en la Plaza de Fefináns con la mítica camiseta del CJ Cambados que defendió hace más de treinta años en Tercera y Segund B
Richar Charlín posa en la Plaza de Fefináns con la mítica camiseta del CJ Cambados que defendió hace más de treinta años en Tercera y Segund B
Gonzalo Salgado
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Cambados vive mañana un día grande de fútbol. Llega el líder Compostela para medirse al equipo de Pénjamo a las 17 horas en Burgáns en partido aplazado de Tercera RFEF. Han pasado 35 años desde la última visita de los santiagueses, cuando ambos se cruzaron a principios de los noventa en aquella etapa en Segunda B del cuadro amarillo, que la memoria colectiva ha ido simplificando únicamente al nombre del contrabandista y narcotraficante Sito Miñanco.

Lo cierto es que el CJ Cambados ya había visitado una década antes los campos de equipos asturianos, cántabros o castellanoleoneses, cuando el ámbito geográfico del grupo I de Tercera División era el noroeste penínsular. Y en aquel equipo estaba ya en su adolescencia Ricardo Charlín Rey (1961), que con 15 años debutó en Serie A y a los 17 lo hizo en categoría nacional. Richar Charlín es historia viva del CJ Cambados. Jugador canterano, en las mejores etapas deportivas de la entidad, coordinador y entrenador de la base y escuela de fútbol, presidente, socio, aficionado acérrimo... ha experimentado el sentimiento de pertenencia del CJ Cambados desde todos los ámbitos.

Los veranos en A Merced

Su idilio con el club se remonta a su niñez, cuando se colaba en el campo de A Merced, cerca de su casa, para jugar con sus amigos durante interminables tardes. “Daquela o fútbol era o que había”, recuerda. “Metíamosnos por un buraco que daba a parte de abaixo da grada. No verán estabamos todos os días alí”. Así se curtían los futbolistas de calle, que tanto escasean hoy en día.

Richar disputaba de chaval con el “Trianiña” las competiciones entre barrios en la vila do Albariño, pero tuvo la suerte de que, a mediados de la década de 1970, la Federación creó la liga infantil, lo que le permitió enfundarse la camiseta del CJ Cambados. “Gañamos en Pontevedra ao Portonovo e fomos a Vigo a xogar unha eliminatoria co Celta”.

Ya en su etapa juvenil compartió vestuario con jugadores como Panocha, Cubeiro o Toni, que también llegarían al primer equipo. Richar actuaba del líbero, una demarcación que se perdió en el fútbol a finales de la década de los ochenta cuando Arrigo Sachi introdujo la defensa en zona con su recordado Milan. “Eu tiña que cubrirlle ás costas a toda a defensa, chegando dunha banda á outra”. Además de iniciar el juego desde atrás y ejercer de líder. También actuaba en el centro del campo. Y con 15 años el técnico santiagués Mauro no dudó en hacerlo debutar en Serie A (Preferente) ante una plaga de bajas en defensa. “Foi na Merced contra o Sporting Guardés e gañamos 2-1”.

Dos juveniles en un gran equipo

Dos años después ya formaba parte del primer equipo, aún siendo juvenil, al igual que Roberto Martínez “Cubeiro”, fallecido tristemente el pasado año víctima de una enfermedad. “Por normativa era obligatorio aliñar dous xogadores sub 20. A maioría dos adestradores os cambiaban nos primeiros minutos, pero Cubeiro e eu xogábamos todo o partido”.

Ambos disfrutaron dos años con el CJ Cambados en esa Tercera. En la temporada 78-79 el equipo amarillo fue el mejor gallego de la categoría, finalizando cuarto por detrás de Deportivo Gijón, Avilés y Ponferradina. En la 79-80 acabó sexto, por delante de Lugo y Arosa. El protagonismo de los canteranos cambadeses no pasó desapercibido para otros clubes de Galicia. Por ello, en la 80-81, cuando la Tercera ya pasó a ser sólo de ámbito autonómico, el delantero se marchó al Compostela y Richar al Celta para jugar en su filial, el Gran Peña.

Richar, siendo juvenil, jugó en un gran Cambados en la Tercera que abarcaba el noroeste penínsular
Richar, siendo juvenil, jugó en un gran Cambados en la Tercera que abarcaba el noroeste penínsular
cedida

Aprendizaje con Del Cura

En Vigo estuvo tres años, pero interrupidos por el servicio militar que tuvo que hacer primero en Ferrol y más tarde en Marín. Entrenaba con el primer equipo y lo reubicaron en el lateral derecho, posición en la que jugó en A Merced contra el Cambados en el partido acordado por ambos clubes como compensación a su traspaso. Fue una época en la que adquirió conocimiento. “Con Del Cura aprendín unha chea de cousas”, recuerda sobre las habilidades del mítico extremo zurdo celeste. “Adestrar con el era unha master class. Se o marcabas de cerca, sacábate vinte metros. E se lle dabas espacio, encarábate e non tiñas nada que facer”.

Richar en un partido de su segunda etapa en el CJ Cambados
Richar en un partido de su segunda etapa en el CJ Cambados
cedida

La mili cortó la progresión de Richar. “Cando estaba en Marín só adestraba pola tarde co Gran Peña, xa non era o mesmo”. Y cerrada su etapa en el Celta a su puerta llamó el Arosa, tras el ascenso de Olot, para jugar en la Segunda B de dos grupos (actual Primera RFEF). “Estiven un ano, pero tiven problemas por unha lesión”, lo que no le impidió jugar 23 partidos. San Martín y Céltiga, ambos en Tercera, fueron sus siguientes destinos a las órdenes de Pechas y Tucho de la Torre. Lesiones graves de rodilla, unidas a sus nuevas obligaciones laborales como trabajador del Concello, al ser el responsable del pabellón de O Pombal, hicieron que colgase las botas durante un tiempo.

Fichaje en el Cavadelo

Pero el destino aún le tenía preparado un regreso al club donde empezó todo. “Estaba no Chispa, en Terceira Rexional, para matar o gusaniño do fútbol. O Cambados estaba en Terceira e Mario Guede quería un lateral dereito”. Al entrenador ourensano le dijeron que lo tenía en casa. Así que quiso comprobarlo y eligió verlo en un campo de tierra mítico, también desaparecido. Fue en Vilagarcía, en la final de las 24 horas del Cavadelo con el equipo del Musaraña. “Apostou por min a pesar de que sabía as miñas circunstancias”. Y es que sus obligaciones laborales, como guardián del pabellón durante cuarenta años hasta que se jubiló el pasado mes de enero, le obligaban a entrenar por su cuenta por las mañanas. No fue un impedimento para Guede, que lo utilizó en más de treinta partidos y el equipo ascendió a Segunda B.

El CJ Cambados vivió su última gran etapa hace más de treinta años
El CJ Cambados vivió su última gran etapa hace más de treinta años
cedida

El estigma que persigue al club

Richar disfrutó de la categoría durante los tres años (desde 1989 a 1992), el primero de ellos con Sito Miñanco aún como mecenas. “Daquela o contrabando de tabaco non estaba mal visto na sociedade. Sito era un máis, como os moitos que había nas Rías Baixas e tamén estaban metidos no fútbol”. Pero la inmersión de José Ramón Prado Bugallo en el mundo de narcotráfico acabó afectando al club, que manejó un presupuesto muy alto y en su primer año en Segunda B confeccionó un equipazo que acabó cuarto. “Chegaron a decir que os xogadores estabamos relacionados coa droga, e que estabamos nun sitio peligroso, pero non era verdade. Nós estabamos para xogar ao fútbol e non tiñamos esa sensación de inseguridade”.

Richar en el Santiago Bernabeu en un partido contra el Castilla
Richar en el Santiago Bernabeu en un partido contra el Castilla
cedida

El Cambados fue capaz de mantenerse en la categoría de bronce otras dos temporadas, con mucho mérito y ya con limitaciones presupuestarias, pero el daño a la reputación de la entidad fue irreparable. “O estigma quedou ahí e o clube pagouno durante moitos anos”, sostiene Richar, que una vez que colgó definitivamente las botas siempre trató de ayudar en diferentes ámbitos. “Pasará moito tempo ata que o clube poida sacarse iso de enriba, a pesar de que xa tivo que pagar esa purga e incluso chegou a tocar fondo e caeu a Segunda Rexional”.

Richar abraza a Cubeiro durante la comida del sesenta aniversario del CJ Cambados en el Forniños en 2023
Richar abraza a Cubeiro durante la comida del sesenta aniversario del CJ Cambados en el Forniños en 2023
Gonzalo Salgado

Ahora el velero disfruta de buena salud. Richar ensalza a la directiva de Eladio Oubiña. “Está a facer un gran traballo. Ten moito mérito porque a diferencia de orzamento con outros equipos é moi grande”. Lo dice con agradecimiento y satisfacción. “Están a facer unha gran labor coa base, con moitos equipos e o feminino está a ter moito empuxe”. Además destaca el ambiente creciente en Burgáns. “Cada vez hai máis xente”. Richar, que no sabe si volverá a trabajar dentro del club ahora que tiene más tiempo libre, reconoce que “o vínculo que teño co Cambados é moi grande dende neno”, por lo que es indestructible.

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