La factura de las pintadas vandálicas: “Non é unha trastada, é un atentado contra o patrimonio”
La parroquia presentó ayer denuncia ante la Guardia Civil por las pintadas que dañaron la fachada de la iglesia de San Benito de Fefiñáns, declarada BIC, y el técnico municipal elabora ya un informe

“Entendo que esto se vexa como unha trastada, pero hai que dicilo claro por se a persoa nos le: o que se cometeu foi un atentado contra o patrimonio e como administración así se debe tratar”. Así de contundente se mostraba ayer el edil de Cultura e Patrimonio, Liso González, con respecto a las pinturas vandálicas que afean desde este fin de semana la fachada de la iglesia de San Benito de Fefiñáns —declarada BIC (Bien de Interés Cultural) junto al Pazo— que visitó en la jornada de ayer acompañado por el técnico municipal que elaborará el perceptivo informe, tras finalmente decidirse por no presentar denuncia para evitar duplicidades, ya que la demanda ya fue realizada ayer por la mañana por la propia Parroquia de Santa Mariña Dozo, según trasladó el propio párroco, José Aldao, al concejal.
Su arreglo, en cualquier caso, “non vai ser fácil”, ya que la limpieza no será ni sencilla, ni inmediata, ni barata y, al tratarse de un BIC, necesita de un proyecto de restauración que deberá presentarse en la comisión mixta Iglesia-Xunta. Y, por ello, González reivindica que este episodio ha ido más allá de una simple “trastada”, pese a que “o primeiro input é tratalo como iso”, pero “hai q1ue empezar a chamar as cousas polo seu nome e deixar de falar con eufemismos”: “é un atentado contra o patrimonio e leva consigo pena ou multas de ata 150.000 euros”, que debería imponer la administración autonómica e “nós estamos dispostos a axudar a parroquia cos trámites para levar a cabo esta denuncia”.
Trámite farragoso y caro
Y es que no es la primera vez que Cambados se enfrenta a situaciones como esta. Precisamente, hace cerca de un lustro las pintadas se cebaron con el Muíño da Seca, con sus más de 400 años de historia y el cual está tramitando actualmente su protección como BIC. En ese caso, indica González, fueron alrededor de 10.000 euros los que, en ese caso, tuvo que asumir el Concello: “Cos tintes azuis incluso houbo un problema, xa que quedaron unhas manchas visibles, que ao final acabou difuminando o propio tempo”. Una actuación que se abordó con decapantes naturales de color, capa a capa, para proteger la integridad de los muros del molino de mareas.
“Son cousas costosas, que conlevan un papeleo, o que fai que non sexa unha cousa que poda arreglarse dun día para outro”, ya que es necesario contar con un proyecto de intervención que asegure la restauración de un bien protegido, como es el caso de la iglesia y de, anteriormente, el molino, pero que ha afectado también el parque de Torrado, la Casa do Mar, el monte de A Pastora o el muelle antiguo, que han sido ensuciadas también por estas pintadas.











