Pedro Piñeiro | “En una mesa donde haya Albariño se llega a consensos siempre”
Lleva vinculado al Albariño toda la vida. Ya su padre fue cabaleiro en los años 70 y él recibió el mismo honor en los 90.
Pedro Piñeiro lleva vinculado al Albariño toda la vida. Ya su padre fue cabaleiro en los años 70 y él recibió el mismo honor en los 90. Hoy nos habla del Capítulo Serenísimo del Vino Albariño, del que es secretario-canciller, y de la Festa que cada año trae a Cambados a cientos de miles de personas de todo el mundo.
Este año se celebrará la 74ª edición de la Festa do Albariño, del 29 de julio al 2 de agosto. ¿Cómo ve esta edición?
Tradicionalmente la fiesta remata el primer domingo de agosto, que es cuando se hace el gran acto de cierre, el del Capítulo Serenísimo del Vino Albariño, que se suele celebrar en el Pazo de Fefiñáns. En él se nombran damas, cabaleiros, follas de prata, albariñenses de honra y xóvenes albariñenses. Todas las distinciones que otorga el Capítulo. La fiesta tiene tres pilares: El Concello de Cambados, el Capítulo Serenísimo y el Consejo Regulador Rías Baixas.
¿En qué se basan para elegir a estas personas, qué perfil buscan?
El Capítulo lleva desde los años 60 nombrando damas, cabaleiros, etc. El perfil es el de personas que vayan a defender el vino albariño por todo el mundo. Son sus mejores embajadores. Es un perfil muy amplio: bodegueros, viticultores, gente de las artes, de la ciencia, de las letras, actores, cantantes... Su majestad el rey es cabaleiro do Albariño, así como lo fue Charles de Gaulle o Perón. De hecho, en la boda del rey se puso vino Albariño con denominación Rías Baixas.
Aunque no lo pueda decir, ¿ya saben los nombres de este año?
El Capítulo no trabaja la semana anterior, es un trabajo de todo el año. Tenemos reuniones discretas, más que secretas, y vamos viendo perfiles. Oímos también sugerencias de distintas instituciones y vamos sopesando. Nos gustaría nombrar a más personas, pero hay un cupo.
La Fiesta del Albariño es conocida en todo el mundo, por algo es de Interés Turístico Internacional. ¿Cómo se logra el equilibrio para que algo tan masivo no pierda su esencia?
En eso es en lo que el Capítulo es ensamblaje con los orígenes de la fiesta. Las tradiciones se van conservando aunque, lógicamente, cada año hay más personas que vienen a Cambados y toda la comarca. El Paseo da Calzada, donde están las casetas, es lo más popular, pero hay partes especializadas para que las personas puedan disfrutar del vino de forma más independiente, sensorial... que es el Túnel del Vino, organizado por el Consello Regulador en el Salón Peña.
¿Cuánta gente puede llegar a pasar por la fiesta?
Es complicado, pero dicen que 200.000.
Personalmente, ¿cuál es su parte favorita de la fiesta?
De toda. Disfruto de tomar un vino con los amigos y personas que nos vienen a visitar de fuera en las casetas, y en el Capítulo también disfrutamos. Es un acto que da trabajo coordinarlo, pero suele salir bien y es uno de los actos cofrádicos más importantes del mundo. Promovemos que el Albariño traspase fronteras y por eso solemos nombrar embajadores de distintos países, con la picardía de que lleven a esos países esa promoción. Tras nombrar cabaleiro a Simon Manley, embajador de Reino Unido en España, en Buckhingam se sirvió Albariño, con la reina Isabel II. Eso es importante.
Como Cofradía enogastronómica, hacen mucho trabajo de ir a visitar otras, ¿no?
Sí. Si a nosotros, cuando hacemos el Capítulo Serenísimo, nos gusta que cofradías de España, Francia, Italia, Portugal, Macao, Grecia... vengan a arroparnos, nosotros tenemos que corresponder.
¿Alguna que recuerde que le llamara la atención?
Estamos hermanados con cofradías de La Rioja, la Ribera de Duero, Jerez, de Cataluña... también con los mejores vinos de Portugal... No quiero mencionar a ninguna porque todas son importantes.
¿Qué hace especial al Albariño?
Pues el Albariño. Es uno de los mejores vinos del mundo, un vino que transmite sensaciones. En una mesa donde haya albariño se llega a consensos siempre. Quien lo prueba queda enamorado de él.
¿Qué retos atraviesa ahora mismo el sector del vino?
Complicados. Se están instalando más plantaciones, lo cual es bueno, y vienen muchas bodegas de fuera a implantarse en Rías Baixas para promover el Albariño. Pero hay un bajo consumo de alcohol, algo que es una tendencia generacional. No me voy a meter en aranceles y esas cosas. Creo que el vino de calidad siempre va a triunfar, pero hay que cuidar el sector, la promoción y no ahogar a la gallinita de los huevos de oro. No podemos dejar el Albariño como si fuera otros de menor calidad.
Lleva muchos años vinculado al Albariño, ¿cuál es el mejor recuerdo que guarda?
Llevo bastantes. No tenía canas y ahora las peino. Llevo de cabaleiro desde 1990 y mi padre lo fue desde 1975. En casa tengo plantación y bodeguita de Albariño también. Desde los 18 años lo tomo. El mejor momento fue cuando me nombraron cabaleiro, porque fue un honor que no me esperaba. Cuando conseguimos que el Príncipe de Asturias viniera, también fue el buen camino del Capítulo, porque que la máxima jefatura del Estado acepte ser de una cofradía... Don Felipe es cofrade de la cofradía del vino de Oporto, de la que también lo soy yo, y de la del Albariño.
¿Cómo animaría a alguien que no probó el Albariño a que lo haga?
Le diría que viniera a Galicia, al Salnés, a Cambados, y que pruebe los maravillosos mariscos de la Ría con una copa de Albariño, y creo que quedará enganchado para toda la vida.
¿Qué significa la Festa do Albariño para Cambados?
Creo que es el puntal básico, para Cambados y el entorno. Lo más importante del año.
