
La parroquia cambadesa de Santa Mariña cerró ayer sus celebraciones de la Candelaria y San Blas. Ayer fue el turno del santo, patrón de las enfermedades de la garganta, boca y enfermedades respiratorias y de ahí una de las tradiciones para esta fecha: la bendición de los panes y su entrega a los feligreses para ayudarles a protegerse de las frías temperaturas que han reinado las pasadas semanas por el paso del tren de borrascas.
Cerró así los actos litúrgicos, tras el pasado lunes rendir homenaje a la Candelaria, con protagonismo para la bendición de velas, pero sin la tradicional procesión. Dice el refranero que “si la Candelaria llora, el invierno está fuera; si la Candelaria ríe, el invierno está vivo”, por lo que, de cumplirse esta predicción, se atisba un invierno corto, aunque por el paso de las borrascas que no abandonan Galicia y que siguen esta semana, parece difícil de materializarse.
Tampoco faltó a la cita con San Blas la parroquia de Briallos, en Portas, con su tradición romería y la degustación de callos, actos litúrgicos y las poxas, que regresaron a la programación festiva el pasado año. Así, a pesar del mal tiempo, fueron muchos los que se acercaron hasta la capilla para rendir homenaje al santo y para ungir sus gargantas con aceite bendito para curarse de las enfermedades de la garganta.
Una festividad que, pese a su tradición ya arraigada en el entorno, suma cada año nuevos participantes y que incorpora a su extensa programación nuevas actividades. En este caso, se estrenó la romería de Nosa Señora da Saúde y una “chourizada” popular que dio paso al inicio de las fiestas en honor a San Blas de Briallos.







