El presunto autor de la agresión del Albariño fue condenado un mes antes a cárcel por un delito de lesiones
El joven recurrió la prisión provisional y la Audiencia Provincial resolvió en su contra por riesgo de fuga y reincidencia

Prisión provisional, comunicada y sin fianza. Esa fue la decisión para el joven de Marín investigado por dos presuntos delitos de lesiones con un instrumento peligroso durante la Festa do Albariño de este año. El pasado mes de octubre la recurrió ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, que volvió a resolver en su contra alegando riesgo de fuga y reincidencia, al tener una sentencia previa, a penas un mes antes, de un año y medio de cárcel por el mismo delito.
Los hechos se remontan al viernes del Albariño, el pasado 1 de agosto, a las diez de la noche, cuando el investigado se encontraba en la Praza de Rodas, acompañado por su pareja. Allí, tras un altercado con otro hombre, según recoge el auto de la Audiencia Provincial, le propinó un golpe en la cara “que le arrojó al suelo medio inconsciente”, estampando, posteriormente, la copa catavinos en el rostro de la víctima, que tuvo que ser hospitalizada tras el suceso.
A continuación, el joven abandonó el lugar de los hechos, pero varios testigos fueron detrás de él para retenerlo, siendo uno de estos testigos también agredido por el investigado por detrás, “posiblemente con una navaja o con la misma copa”.
Posibles delitos, destaca el tribunal, que pueden suponer penas de prisión de 2 a 5 años, cada uno de ellos, máxime cuando existe reincidencia. En este sentido, el investigado fue condenado en el mes de julio, en el Juzgado de lo Penal Nº 1 de Pontevedra, a un año y medio de cárcel que fue suspendida, pero que podría serle revocada de volver a ser sentenciado por este mismo delito. En este caso, además, constaba en el parte médico un posible consumo de alcohol, cocaína y MDMA.
Presunto abuso a su pareja
Así, pese a los argumentos previos esgrimidos por el Juzgado de Cambados, el joven presentó recurso ante la Audiencia Provincial invocando a su juventud —22 años—, al estado de euforia en el que se encontraba por el consumo de alcohol y drogas y por una supuesta provocación por parte de la primera víctima, que presuntamente habría efectuado un tocamiento no consentido a su pareja y proferido una serie de insinuaciones “groseras y de claro contenido sexual”. Además, negó que existiese riesgo de fuga y de reincidencia al servir como “reflexión” su tiempo en prisión preventiva.
Sin embargo, los magistrados fallaron que los hechos por los que se investigan al marinense denotan “una agresividad o peligrosidad que avala el pronóstico de un riesgo de reiteración en tal delito”. Además, en cuanto al riesgo de fuga, coincide también en que es “elevado, considerada la gravedad de los hechos y consecuente entidad de las posibles penas, lo que supone un fuerte estímulo para el deseo de huida, sin que conste en este momento una vinculación del investigado de carácter laboral, familiar o de otra índole tan sólida como para fundar una disminución del deseo de huida”.
























