Decoraciones artesanales de la mano de una cambadesa invaden el barrio de San Tomé
Ante la ausencia de decorado en San Tomé, a base de materiales reciclados la vecina de Corvillón, Lina Somoza, contribuye a alegrar esta Navidad con sus ornamentaciones hechas a mano

En el barrio de San Tomé, en Cambados, la Navidad luce este año con un toque especial y único, y no gracias al alumbrado municipal, sino a las creaciones artesanales de la vecina de Corvillón, Lina Somoza, quien con apoyo de los residentes ha transformado las calles con decoraciones hechas a mano y materiales reciclados. “Este ano decidimos darlle a San Tomé un pouco máis de alegría, porque é un barrio moi bonito, pero alí non poñen nada”, comenta Somoza en alusión a que, desde hace un par de años, la decoración navideña instalada por el Concello apenas llega a esta zona.
Según cuenta, la iniciativa surgió de manera casual tras una conversación con una vecina que, al elogiar las creaciones que Somoza coloca cada año en el exterior de su vivienda y en la de su madre, le propuso extender toda esa decoración por San Tomé. Así, poco a poco –y siempre con permiso de los propietarios– fue adornando puertas y fachadas, llamando la atención de otros vecinos que terminaron por sumarse a la propuesta. “Empezamos nunha casa, despois noutra, enoutra… e así ata que se animaron todos”, dice.
Hecho a mano
Todas las ornamentaciones están elaboradas por Somoza de principio a fin, con macetas, piñas, objetos antiguos y otros materiales reutilizados. Esta faceta artística nace de su propia curiosidad personal, “a base de mirar videotutoriais, non de ir a clases e cursos; todo o aprendido é grazas a YouTube”, explica. De esta manera, con el tiempo fue aplicando sus dotes creativas a su propio y hogar y al de su madre, despertando así el interés de la vecina que la animó a decorar San Tomé.
Aunque es ella quien da forma a todas las piezas, insiste en que el resultado final es fruto del esfuerzo conjunto: “Uns aportan cartos para os sprays de pintura, outros conseguen materiais e así”, señala. Además, cada propietario participa en la decoración de su fachada, lo que aporta un carácter más especial al conjunto del distrito. “Uns dinme que queren as campás en dourado, outros en prata… que se queren piñas aquí ou alá; e así imos facendo, segundo o gusto de cada un e o material dispoñible”.

Entra las creaciones ya instaladas destacan unos cascanueces a tamaño real hechos con goma eva y cartón, así como una chimenea elaborada con cajas de cereales, papel impermeable y planchas de poliespán. Las piezas fueron confeccionadas hace cinco o seis años, pero Somoza se ha encargado de preservarlas para que resistan el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas, una preocupación compartida por muchos vecinos.
Pese a que varias calles lucen estos adornos artesanales, Somoza adelanta que “aínda queda traballo por facer” y que pronto más viviendas contarán con esta decoración tan particular. De hecho, un nuevo cascanueces está actualmente en proceso.
Ahora, tras la gran acogida de la propuesta, se espera que esta pueda llegar a convertirse en tradición y que, una vez pasadas las fiestas, vecinos y promotora guarden juntos todas las piezas para poder usarlas el año que viene “Temos que gardalo entre todos, porque é tanto o que se fixo -e o que se vai facer- que a min non me da para gardalo na miña casa”, concluye entre risas.

Luces en Cambados
Con esta iniciativa vecinal, el barrio de San Tomé se suma al ambiente navideño de Cambados, cuyo alumbrado festivo se inauguró el pasado domingo 28 de noviembre. Este año la decoración municipal incorpora nuevos elementos decorativos como un “photocall” en la Praza do Concello, o la dispersión de diferentes casetas en las plazas de Cabanillas y Asorey, entre otras localizaciones.






















