Las primeras lluvias anegan viales y calles peatonales y traen de nuevo la preocupación a Guillán y Vilaxoán

Los problemas de siempre volvieron a aflorar con la llegada de las primeras lluvias, que durante la mañana de ayer fueron bastante intensas por momentos. Guillán, Vilaxoán, A Torre, Cea, pero también el centro del municipio, se vieron afectadas por anegaciones que complicaron la mañana en los establecimientos comerciales y en el tráfico rodado.
Concretamente la circulación sufrió problemas en lugares como Cea, debajo del puente del tren, donde se creó a primera hora de la mañana una importante bolsa de agua que obligó incluso a parar a algún que otro vehículo, al entrarle agua dentro.
La misma situación se generó en otro lugar donde también son habituales los problemas con precipitaciones: El puente bajo el tren en A Torre. Ya más hacia el mediodía, los conductores volvieron a verse a atrapados en un río en Rosalía de Castro, donde las deficiencias del alcantarillado se dejaron notar de nuevo.
En las calles peatonales también se registraron problemas. Así, en Rey Daviña volvieron a registrarse pequeñas anegaciones, aunque lejos de la estampa de otras ocasiones, mientras que la Praza de Galicia quedó libre. En Ramón y Cajal, las alcantarillas desbordaron debido a las lluvias y el agua entró en el interior de establecimientos como la panadería Lourido, que se armaron de paciencia para achicar.
Sin embargo, no fueron solo pequeñas incidencias las que se registraron durante la jornada de ayer. También se revivieron problemas que preocupan, y mucho, a los vecinos de Vilagarcía. Así, desde Vilaxoán denuncian que se generaron importantes inundaciones en zonas como O Preguntoiro, Bouza de Abaixo y el lavadero, donde el agua irrumpió con la fuerza de una cascada.
“Non arranxaron nada”, se lamenta Cándido Meixide, presidente de la asociación de vecinos, que lleva tiempo reclamando una reforma del alcantarillado en varias zonas de Vilaxoán.
En Guillán, el problema es otro, y apareció hace algo más de un año y medio, cuando la mala canalización hecha durante la obra de una canalización desvió las escorrentías, provocando periódicas inundaciones de barro en viales, fuentes y el lavadero.











