
Dos viviendas y una finca de la Rúa Ameal llevan entre 31 y 38 años esperando por la red de saneamiento. Explican que manifestaron en más de una ocasión al edil de turno que querían contar con este servicio y en uno de los casos incluso se iniciaron los trámites en el Concello.
“Pagué los ciento y algo de euros que cuesta la solicitud, me lo denegaron y no me los devolvieron”, explica Beatriz Miguéns. Desde el Concello matizan esta información. Señalan que, en efecto, se realizó la solicitud para pedir el saneamiento en esta vivienda pero que, ante el requerimiento de aportar más documentación, no hubo respuesta por parte de los propietarios, por lo que el asunto se archivó.
El resto de viviendas de la zona sí cuentan con alcantarillado, pero no así la de Miguéns ni la de María Luisa Hermida, así como una finca con galpón también próxima. Todos ellos tienen que hacer uso de pozos, que deben limpiar de vez en cuando.
La asociación apoya sus reivindicaciones y señala que, cuando se dan licencias para las viviendas, “debe hacerse con todos los servicios”. Los afectados se quejan, asimismo, de que sin embargo sí que les pasan la tasa municipal por alcantarillado, un servicio del que no disponen.
Además, temen que en tiempos de sequía, como lo que sucedió el verano pasado, los pozos no sean suficientes. Desde el Concello, señalan que existe voluntad política para dotar de saneamiento a la zona, pero que los vecinos deben solicitarlo y cumplimentar todos los trámites.
“Cada vez se construye más y hay más zonas donde actuar. Si no lo solicitan o no acaban la tramitación, se puede entender que no les interesa, no les urge o no hay gente viviendo. Y entonces puede que se le dé prioridad a otra zona donde sí lo estén demandando”, explican fuentes municipales. Y es que, aunque el Concello extienda la red, los propietarios deben pedir la conexión.
Los contenedores
Otra de las quejas que presentan los residentes en esta zona es la falta de contenedores. Explican que para ir a tirar la basura tienen que desplazarse a la carretera general, es decir, sobre novecientos metros, o subir una cuesta muy empinada. Eso sí, apuntan desde la asociación, a la hora de calcular el IBI no hay tanto “despiste”: Se llegan a pagar hasta novecientos euros en la zona










