
El Concello de Catoira precintó esta mañana la polémica pirotecnia de Coaxe, tras confirmar que el galpón albergaba más de media tonelada de material explosivo, de los que ya no hay rastro en su interior, según una última inspección llevada a cabo por la Guardia Civil de Valga y del grupo especialista de desactivación de explosivos de Pontevedra, tal y como confirmó el alcalde, Xoán Castaño.
Vecinos de la parroquia de Dimo y portavoces de la plataforma ‘Coaxe libre de pirotecnia’ arroparon al regidor y a los trabajadores municipales para el precinto del galpón, al que finalmente no se pudo acceder a su interior al estar cerrado y no personarse su dueño. Una circunstancia que, según avanzó Castaño, figurará en el expediente y se valorará se iniciar acciones por obstrucción a la justicia, ya que estaba debidamente informado del requerimiento. Asimismo, el nacionalista señaló que pese a la prohibición de actividad de la pirotecnia, desde febrero de 2024 por una sentencia del TSXG, se constató que había en su interior 579 kilos de explosivos que, presuntamente, estarían vendiéndose. De hecho, la presencia de este material había estado avalado por un informe anterior de la Guardia Civil.
Rumbo a la demolición
Así, Catoira clausuró un nuevo triunfo para la lucha de los vecinos de Coaxe, con miedo por la proximidad a las viviendas del alpendre, para el que Pirogal pedía un permiso para almacenar hasta 6.000 kilos de pólvora. Una batalla judicial por una causa que desde la plataforma vecinal consideraban injusta y a favor de un rural seguro en el que poder vivir.
En este sentido, Nieves Millán, portavoz de la plataforma vecinal, subrayó la satisfacción por haberse logrado este precinto, tras tres años de lucha vecinas y judicial contra el proyecto. No obstante, recalcó que no se pondrá fin y “non estaremos completamente tranquilos” hasta lograrse la demolición final. “Tiñamos moito medo”, aseguró, ante la cercanía de las viviendas a este almacén de pirotecnia, ya que se encuentran a escasos 500 metros: “O permiso era para 6.000 kilos”, recordó.
Asimismo, agradeció el apoyo “moi importante” de todos los vecinos de Coaxe con la plataforma, que inició ya en 2022, cuando el colectivo vecinal presentó un escrito al anterior ejecutivo, liderado por el socialista Alberto García, solicitando la ineficacia de la comunicación previa y la incoación de un expediente de reposición de la legalidad, así como que se abriese un proceso sancionador. Sin embargo, en septiembre de ese mismo año, el Concello desestimó el inicio de las actuaciones solicitadas y la plataforma judializó el proceso presentando un recurso contencioso-administrativo, que finalmente le dio la razón, así como con los siguientes recursos.
“Foi unha loita moi dura”, lamentó Millán, que agradeció el apoyo del actual gobierno local. Una victoria vecinal de la que también se congratularon otros vecinos de la zona que se acercaron para seguir el acto, como es el caso de María Castromán, que criticó la escasa transparencia con la que se fraguó la construcción de este galpón: “Ninguén decía nada do que se iba a facer aquí”. Una situación que añadió incertidumbre a una posible convivencia con este almacén de material explosivo. Un extremo que no llegará a producirse, celebró, gracuas “ás veciñas que se puxeron ao frente” para parar su actividad, que “se non sabían como preguntaron e informáronse para paralizar esto”, reconoció la vecina.
Un desenlace que ayer despertó gran expectación, tanto entre los vecinos como en los medios desplazados hasta Coaxe. “Parezo a Pantoja”, dijo con gracia un Xoán Castaño que se mostró satisfecho ante la certificación de que los vecinos de Dimo puedan vivir “sen medo”, al no haber ya material explosivo en el interior del alpendre, señalado desde el Concello y la plataforma como ilegal.
Por un “rural digno”
Un día de satisfacción para la movilización vecinal de Catoira que el regidor quiso también poner en valor, subrayando el “traballo e a dedicación por unha causa xusta levada a cabo polas mulleres de Coaxe” con el objetivo de vivir en “un rural digno”, exclamó. Una “causa xusta “ que contó con el “acompañamento” del gobierno local, que pone ahora el foco en la orden de derrumbamiento de la construcción. En este sentido, Castaño explicó que el expediente de reposición urbanística sigue su curso y “está a piques de pecharse”. Un último paso que permita cerrar este capítulo, para que los vecinos de Coaxe puedan estar “completamente tranquilos”.








