
Los motores dejaron de rugir ayer en Sanxenxo, poniendo punto final a la XXXVII Edición da Concentración Mototurística Internacional Rías Baixas, un evento que se despidió por todo lo alto con unas cifras de participación escandalosas, superando los más de 20.000 aficionados al motor, según datos del Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo.
Aunque las lluvias amenazaron con empañar el tercer y último día de concentración, nada impidió que los amantes de la carretera disfrutaran de la tradicional ruta, que se desarrolló con total normalidad, partiendo a las 11:30 horas desde el punto previsto.
“Caía algo justo antes de salir, pero nada, todo siguió adelante y sin problemas”, explicaba el presidente de la organización MotoClub Amigos, satisfecho por el éxito de la jornada.
Tras la ruta, fue el turno de la comida popular, preparada especialmente para todos los inscritos, que este año pudieron ser aún más numerosos. Aun así, las 600 plazas disponibles fueron insuficientes para acoger a todos los que quisieron formar parte de esta comunidad motera.
La concentración se trasladó de la carretera a la carpa instalada en Baltar, donde se aprovechó para hacer entrega de los trofeos y resolver el sorteo organizado entre todos los inscritos.
Después, ya solo quedó disfrutar del ambiente, de la música y de la comida en buena compañía, y despedir un año más este emblemático evento que logró transformar, durante unos días, a Sanxenxo en el auténtico epicentro de las dos ruedas a nivel nacional.








