
Expulsado por unanimidad. La asamblea del Arosa, en la que participaron casi un centenar de socios, ratificó la decisión de la directiva de expulsar a Francisco Vázquez como socio de la entidad tras registrar en la oficina española de patentes y marcas el nombre y el escudo de la entidad. Hubo absoluta unanimidad en una reunión celebrada en el Hotel Castelao. El resultado fue de 97 votos a favor y ninguno en contra. Vázquez, que esta vez no se abstuvo como era habitual en las votaciones en asambleas anteriores, permaneció sentado y callado en la sala. Impasible. Tuvo que escuchar duras críticas por parte de algunos socios, que le acusaron de actuar de mala fe y de no ser arosista.
Hubo algún momento de cierta tensión en el turno de ruegos y preguntas de este primer punto del orden del día, que acaparó toda la larga hora que duró la asamblea en un salón abarrotado.
Los socios también aprobaron por unanimidad la creación de una Fundación por parte del club, así como la firma del convenio con la comunidad de montes en Mancomún de Loenzo de arriba y Loenzo de abajo para recibir la cesión de unos terrenos de 45.000 metros cuadrados durante un período de 30 años para construir una ciudad deportiva. Dicha comunidad de montes se llevó el aplauso generalizado al final por su “apoyo, facilidades e interés”.
El directivo Rodrigo Lojo explicó a la asamblea el proceso que se llevó a cabo las últimas semanas una vez que el Arosa descubrió que el socio Francisco Vázquez había registrado el escudo y el nombre del Arosa. Leyendo los burofaxes enviados a Vázquez y las respuesta de este. Así como también sus declaraciones en medios de prensa escrita en las que caía en diferentes contradicciones. La directiva le abrió un expediente sancionador en su día por incumplimiento del punto 5.4 de los estatutos del club, ofreciéndole la posibilidad de anular las inscripciones realizadas en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Pero Vázquez no lo hizo y alegó que no podían aplicarle ninguna sanción porque esos signos distintivos pertenecían a Rogel Capital, que tiene personalidad jurídica propia, y además la acción del registro era algo legal. Fue entonces cuando desde el Arosa le enviaron un nuevo burofax rechazando sus alegaciones y destacando su actuación “de mala fe” al registrar el nombre y el escudo del club sin avisar al mismo, “algo muy grave”. Por lo que la directiva decidió su expulsión en aplicación a los estatutos del club y ayer los socios ratificaron esta medida insólita.
El socio expulsado dice que esta atiende a una represalia por “mostrar discrepancias con la junta directiva y defender mis derechos a los tribunales”, y dejó entrever que volverá a los juzgados tras esta decisión. Junto al presidente Manolo Abalo en la mesa también estaba el abogado
Fernando Vázquez Cueto, especialista en asuntos de la propiedad industrial a través de la empresa Licentia Patentes y Marcas. Vázquez Cueto explicó que el club ha iniciado una serie de acciones para recuperar el nombre y el escudo, aunque no entró en detalles para no desvelar su estrategia. A la vez que destacó que existe “mala fe” en lo realizado por el socio expulsado.
Francisco Váquez permaneció en la sala tras la votación, aunque varias personas le pidieron que se fuera. Los ánimos estuvieron caldeados y un guardia de seguridad intervino para poner orden en un par de ocasiones. A partir de ahora habrá que esperar para saber si el excandidato y exsocio sigue llevando a los tribunales a la directiva, ahora ya con un rechazo vehemente por parte de los socios que acudieron a la asamblea, o por contra cesa en este tipo de acciones que parecen tener ya agotada a la directiva y a los propios socios, como alguno de ellos pronunció ayer en una concurrida asamblea.










