De Castrolandín a A Lanzada: los preferidos para el fenómeno
En las tres comarcas arousanas, vecinos y turistas salieron al aire libre para disfrutar el momento histórico

Playas, miradores e incluso yacimientos arqueológicos fueron los lugares elegidos por los habitantes –y también turistas– de las tres comarcas arousanas para disfrutar del eclipse de sol. Así pues los arousanos aprovecharon que no había ni una sola nube en el cielo – al contrario de lo que ocurrió en el norte de Galicia– para tener la tranquilidad de que el fenómeno – aunque parcial– se iba a poder ver sin problemas.
En la comarca de O Salnés las playas se llenaron de por sí, pero lugares privilegiados por su entorno como la capilla de A Lanzada en Noalla o el propio arenal ya en O Grove se llenaron de interesados por ver cómo la luna ocultaba el sol. En Vilanova optaron por irse al alto, al monte Lobeira, en donde el Concello repartió gafas a quienes se acercaron a ver el fenómeno en el punto más alto del municipio. También en Cambados, en el entorno de San Tomé y de la privilegiada Torre de San Sadurniño, quedó una estampa bonita para quienes elegieron este enclave. En Vilagarcía se pudo apreciar sobre todo en todo su litoral – con especial presencia de gente en A Concha-Compostela– y también en el monte Xiabre, a donde acudieron los más osados y los que creían que lo mejor era verlo desde las alturas.

Las temidas nubes tampoco hicieron su presencia en la comarca de O Barbanza, en la que Ribeira se convirtió en uno de los sitios predilectos para disfrutar de esos segundos de ocultación parcial. Así pues la zona de Corrubedo fue una de las predilectas para seguir en directo el fenómeno.
En Ulla-Umia el lugar más destacado fue en el exclusivo yacimiento de Castrolandín, en Cuntis. Un espacio privilegiado y con muchísimos años de historia que sirvió de escenario para otro momento histórico, aunque de otra categoría. En Caldas y en Pontecesures optaron por irse a los enclaves más altos como Pedra do Pan o O Galiñeiro, al igual que ocurrió en Valga que optó tanto por el mirador de Vilar como por la playa de Vilarello para no perderse nada. En Catoira, otro de los lugares históricos privilegiados, quienes se animaron lo hicieron desde el muelle. El mundo pareció apagarse durante unos escasos segundos dejando en evidencia lo pequeños que somos ante la inmensidad del universo.











