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Arousa

La Ría de Arousa perdió cerca de medio millar de mariscadores en tan solo cinco años

Mariscadoras faenando en la zona de O Preguntoiro, en Vilaxoán
Mariscadoras faenando en la zona de O Preguntoiro, en Vilaxoán
Gonzalo Salgado
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La falta de relevo generacional lastra, a muy corto plazo, el futuro del marisqueo a pie en la Ría de Arousa. Si hace no tantos años había listas de espera para optar a alguno de los permex en las cofradías tanto del norte como del sur de la Ría, ahora apenas hay gente joven que opte por el sector para ganarse la vida. Los datos hablan por sí solos y por encima de las sensaciones que se expresan por parte de las cofradías y de las agrupaciones de mariscadoras. Según los informes de Ocupesca – elaborados por la propia Consellería do Mar– en Arousa había dados de alta en el año 2020 en el marisqueo a pie un total de 1.691 personas. En 2025 estos números han bajado hasta los 1.354. De ellos la gran mayoría son mujeres –1.349– frente a un total de 342 hombres que tienen en el marisqueo su modo de vida. “Se hai 15 ou 20 anos cada mes tiñas varias altas agora se fas unha alta ao ano de alguén novo é sorpresa”, reconoce el patrón mayor de A Illa, Juan José Rial Millán.

La situación de esta cofradía – muy vinculada al marisqueo– no es única. Es una situación que se percibe en todos los pósitos arousanos. En el municipio insular se ha pasado de 220 personas en 2020 en este sector a 165 hace tan solo unos meses. En Vilanova la situación es similar, dado que se ha pasado de 239 a 195. O Grove es, por su parte, la cofradía que más perdió. De 406 mariscadoras que había hace cinco años solo quedan dadas de alta 266, mientras que en Carril –zona marisquera por influencia– de 85 mariscadores de a pie y de luchas importantes por un permex, se ha pasado a 63 en activo. “Entendo que a xente nova co panorama que estamos vivindo non pense en meterse ao mar”, reconoce la presidenta de la agrupación carrilexa, María Porto.

Ella señala que “cando eu entrei fíxeno porque me permitía conciliar e porque tamén era un traballo que vira sempre na casa con miña nai. Agora nin as miñas fillas queren, de feito dinme que o deixe, nin eu quero que se metan a este oficio porque non ten futuro”.

De hecho la gran mayoría de las personas mariscadoras en activo tienen más de 51 años de edad. Y no solo ocurre en Arousa, sino que es una tendencia a nivel gallego. Según los datos oficiales nadie menor de 20 años tiene el permex activo.

Poco futuro

El patrón insular declara que si antes era habitual que de padres a hijos se trasmitiese el oficio – y también la embarcación– ahora iso no ocurre. “Hai moitísimas embarcacións á venta. Xa non digo que non veña xente nova que nunca estivera nisto, senón que xa non se sigue co tema nin a nivel familiar”, manifiesta. De hecho reconoce que antes el oficio daba para “conciliar e gañar uns cartos”, pero que ahora la gente percibe que los ingresos son mucho menores.

Una sensación que también tiene María Porto. “Había xente que ao mellor saía de fábricas porque se ía ao paro e que se metían no marisqueo para seguir cotizando. Agora nada”, expone. De hecho indica que “nós tiñamos pensado coller xente, porque sementaramos na zona da Fangueira, pero xa con esta elevada mortandade nada. Entón a xente vende o que hai, pois xa non se anima a meterse e é normal”.

Cabe recordar que, en todo caso, la provincia de Pontevedra asume el mayor número de permex activos. Según los últimos datos publicados O Grove sigue liderando el número de personas vinculadas al marisqueo a pie con 266; le sigue Cambados con 220 (frente a 216 de hace cinco años) y ya más lejos Vilanova con 195 (frente a 239 que tenía en 2020) y A Illa con 165 (frente a 220). En el margen norte de la Ría de Arousa lidera la cofradía de Cabo de Cruz con 173 permex activos. En 2020 tenía 193. En Rianxo hay 123 frente a 145. En A Pobra la caída ha sido muy notable, dado que cuenta según el último informe con 73 permex activos en el marisqueo a pie, cuando en 2020 eran 102, mientras que en Abanqueiro han pasado de siete a tres. Una caída que también ha experimentado Palmeira.

Situación crítica

A la falta de relevo generacional se le suman ahora los episodios de mortandad en prácticamente toda la costa y que en estos momentos están analizando técnicos de la Consellería do Mar con los pertinentes muestreos. Los resultados de los mismos – que la administración autonómica ya ha ido avanzando que non son buenos– son vitales para que el sector tenga un aval técnico que les permita solicitar la declaración de zona catastrófica. En una comparecencia hace unas semanas con representantes de diferentes cofradías con un peso importante en el marisqueo hablaban de que la situación es crítica, que el marisco murió por completo debido a la salinidad cero mantenida durante varias jornadas y que las pérdidas a las que se enfrentan no tienen precedentes.

Una situación que deja a los mariscadores – en este caso también a los de a flote– al borde del abismo. Una afectación que ha llegado incluso a las bateas, tal y como confirmaron desde organizaciones como Opmega. De ahí que pidan un plan de actuación con una línea de ayudas urgentes para salvar a aquellos que, sin ingresos, tienen la soga al cuello y puede que tengan que dejar el oficio.

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